Los suelos bolivianos son cada vez menos cultivables debido a la erosión y degradación de la tierra, problemas asociados con los efectos devastadores del clima, además de un manejo no sostenible de las tierras en el agro.
Elizabeth Vargas, facilitadora de la Plataforma nacional de suelos para una agricultura sostenible, explica que la erosión del suelo —el proceso mediante el cual la tierra pierde sus nutrientes minerales a causa de efectos del clima como la lluvia y el viento— se incrementó en 86 por ciento entre 1954 y 1996.
Esto significa que cada año, cerca de 114 toneladas de suelo por hectárea dejan de ser útiles para fines agrÃcolas. Cada centÃmetro de dicha tierra inservible requiere de por lo menos 150 años para desarrollarse nuevamente y ser apto para el cultivo.
La información proporcionada por Vargas corresponde a un estudio del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural.
Sin embargo, la erosión es sólo una parte del proceso de degradación por el que pasa el suelo para convertirse gradualmente en un terreno totalmente improductivo. La degradación es la suma de los efectos de la erosión con la contaminación y la sobreexplotación de las tierras.
Los departamentos que sufren de procesos de degradación severos son Oruro, PotosÃ, Chuquisaca y Tarija, sumando cerca de 45 millones de hectáreas que corren el peligro de ser infértiles.
La falta de un sistema de agricultura sostenible es otra de las causas de la degradación. Vargas explica que “en muchos casos la tierra se usa para cultivar un solo tipo de vegetación, lo que no sólo exige muchos nutrientes al suelo, sino que la planta no provee al suelo la protección necesaria ante los factores climatológicos que provocan erosiónâ€.
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