La población más vulnerable ante el ataque de cualquier químico, específicamente un plaguicida, son las mujeres y los niños, y que los efectos de las malformaciones congénitas podrían ser a causa de un clorado que ya se ha dejado de utilizar, señaló el ingeniero Guillermo Pineda, técnico de la Secretaría del Ambiente, con relación a un estudio elaborado por la Ong Base IS. La mayoría de los clorados persiste más de treinta años en el ambiente y son bioacumulables en los tejidos grasos y normalmente las trasmisoras de esos efectos son las mujeres, destacó.
“A modo de ejemplo, conviene señalar, que la cadena trófica dice, que si el huésped (mamá), es intoxicada con un plaguicida clorado que está prohibido como el clordano, sus efectos se trasfieren a la hija y si bien a lo mejor esta no se ve afectada, la misma al transferir nuevamente sus efectos, el problema congénito se reflejara potencialmente en los nietos”, indicó el técnico.
Pineda se refirió a los resultados obtenidos, a través de los estudios realizados por la Ong. Base IS, y que guardan relación con el nacimiento de niños con malformaciones congénitas en la zona de Itapúa. A ese respecto, dijo, que el problema surge en el campo por el mal uso de estos plaguicidas, porque el uso racional o sustentable del mismo, no puede ocasionar daño a la salud, ni al ambiente, pero al usarse en forma inadecuada un producto químico ocasiona daños a la salud, por su toxicidad, y que la misma se evalúa teniendo en cuenta el riesgo, la peligrosidad, la exposición, la dosis y la vulnerabilidad.

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